Mi hijo el coleccionista

Luego de varios meses de ausencia, me he podido sentar a escribir una vez más. Que rico tomarme un café y escuchar unicamente el teclado de la computadora. Aún a pesar de que la casa está un poco patas arriba, el regreso de los chicos a clase da un poco de paz para poder ordenar ideas y plasmarlas al estilo 2.0

Hemos descubierto que nuestro tercer hijo (casi 6 años) unas ansias de recolectar y guardar cosas. Seguro alguno de tus hijos trae llenas las bolsas de piedras, al regresar de algún paseo. O viene de la escuela con semillas en la lonchera.

El nuestro tiene la entrada de la casa llena de trozos de palos, madera y piñas. Sin vamos a la cocina, guarda las botellas vacías de plástico, porque dice que las usará para experimentos. ¿Tienes a algún coleccionista así en casa?

Al inicio de esta etapa sentía un poco de ansiedad por la acumulación de cajas, botellas y otras cosas, en diferentes puntos de la casa. Luego descubrimos la forma de tener un orden relativo y cómo él se sintiera tranquilo con sus colecciones. Así les llama. Y ni se imaginan el enojo y frustración que le causaba saber que le habíamos reciclado parte de su “Colección” de botellas u otras cosas.

Yo recuerdo, a lo largo de mi vida, haber coleccionado latas, llaveros, lápices, libretas, páginas de colores y estampillas, así que al menos ya se de dónde lo saca.

¿Por qué esa necesidad de colectar o coleccionar cosas?

Los expertos dicen que los niños sienten curiosidad por lo nuevo, que también lo hacen porque están aprendiendo a organizarse y que hacerlo les ayuda a cultivar la perseverancia, ya que una colección no se logra de un día a otro. Todo me parece muy bueno.

Una de las formas más populares de coleccionar, que además ayuda a socializar, es la de completar álbumes, como la reciente fiebre que se vivió en el contexto del mundial. Esta es una forma incluso que ayuda a que los padres interactuen con los hijos, fomentando aficiones comunes y divirtiéndose.

Me pareció interesante, en lo que pude investigar sobre el tema, que lo que coleccionan las personas dice mucho de ellas.

Bajo esta premisa puedo decir de mi hijo que es un amante de la naturaleza, explorador y futuro inventor (por aquello de los experimentos jeje).

No está mal coleccionar cosas, al contrario ya descubrimos que hay muchas virtudes positivas que pueden cultivarse, por medio de esta herramienta, claro sin llegar a ser un acumulador, que puede ser signo de un desorden obsesivo compulsivo.

Si tienes un coleccionista en casa, déjalo tener y guardar sus tesoros, para ellos eso son, aunque para ti solo implique tener más basura en casa 😉 . Seguro que nuestros coleccionistas no solo están aprendiendo a ordenar y guardar cosas, sino a dar un valor a las cosas, más allá de si mismas.

Lo más probable es que luego serán personas detallistas y organizadas, atesorarán esa carta escrita por alguien especial, o guardarán celosamente esa piedra que recogieron durante ese viaje maravilloso.

Sea la razón que sea, es hermoso ir descubriendo la personalidad única de cada uno de nuestros hijos, y que bien que nunca dejarán de sorprendernos.

Cuando le pregunté a mi hijo por qué le gustaba guardar cosas, el me dijo: no te preocupes mamá, mi colección más importante siempre serás tú. Eso es basta y me sobra.

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